Tatiana Velásquez

Periodista colombiana y blogger, 27 años, con conocimientos en periodismo escrito y digital, egresada de la Universidad Autónoma del Caribe; especializada en estudios político económicos de la Universidad del Norte; alumna del programa de Literatura Virtual de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, y egresada del Instituto de Idiomas de la Universidad de Delaware, en Estados Unidos.

Ganadora de la Oscar van Leer Fellowship en periodismo y niñez, otorgada por la Bernard Van Leer Foundation de Holanda.

Blogger consagrada de este sitio, Con Ojos Latinos y de Infolocal. Blogger fallida de Noches de MediaTambién me dedico a escribir sobre el día a día de mi ciudad, Barranquilla, para el diario ADN.

Antes fui coordinadora de comunicaciones de Cátedra Europa 2010, evento académico organizado por la Universidad del Norte del 15 al 19 de marzo de 2010; redacté artículos publicados en El Tiempo, El Espectador y la Revista Dominical de El Heraldo; fui redactora de las secciones Judicial, Sociedad y Locales del diario El Heraldo, a cargo de la redacción de noticias de orden público y de carácter educativo, y locutora de HJBA Noticias, de Radio Cultural Uniautónoma Stereo, a cargo de la locución de noticias judiciales y culturales.

¿Por qué blogueo?

Bloguear es, según, los críticos escribir con frecuencia en plataformas especializadas sobre diversos temas: desde lo muy personal hasta lo muy noticioso. Para mi, además de lo anterior, es una terapia creativa.

Bloguear es lograr decir en unos cuantos, o muchos, caracteres lo que en otro lugar no tendría cabida, aquello que no sería publicable por espacio o ideología. Es no depender de la aprobación de un editor para hacer visible un texto, una fotografía o un video.  Es también una constante innovación de escritura porque, a través del blogging, se obliga a la pluma a reinvertarse cada tanto.

Bloguear es el mejor medio para mantenerse al tanto de la movida digital. Es, sobre todo, una adicción: tan pronto diseñas una bitácora creas también un pequeño monstruo que se te sale de las manos hasta dominarte. Te exige que estés pendiente de él cada minuto. Por eso, cuando te vas y lo abandonas, te reclama hasta hacerte sentir culpable. Al final terminas cayendo de nuevo en sus redes y haciendo lo que él quiere que hagas: lo actualizas, lo chequeas cada hora y lo mimas cada tanto con cuanto gadget necesite.