Así lucía el 18 de enero de este año el malecón de Wilmington. La gente se agolpó a esperar al que dos días después juraría como presidente. Barack Obama pronunció un discurso de no más de 10 minutos en medio de un gran entusiasmo y cubrimiento mediático. Su corta visita a esta ciudad de Delaware hizo parte de su recorrido en tren por los estados cercanos a Washington el fin de semana anterior de su llegada a la Casa Blanca.
La palabra realidad finalmente se interpone entre los estadounidenses y su Presidente. Los mismos que eligieron a Barack Obama hace un año con la ilusión de obtener un país distinto de la noche a la mañana son los mismos que hoy se sienten decepcionados y traicionados.
El ambiente que se vivió el 4 de noviembre de 2008 fue completamente distinto al que se siente hoy entre los habitantes de este país. Recuerdo que justo hace un año estaba en Filadelfia mientras los ciudadanos decidían si la presidencia sería para John McCain o Barack Obama.