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9 de noviembre de 2009

EU: un año después, el aterrizaje forzoso

Así lucía el 18 de enero de este año el malecón de Wilmington. La gente se agolpó a esperar al que dos días después juraría como presidente. Barack Obama pronunció un discurso de no más de 10 minutos en medio de un gran entusiasmo y cubrimiento mediático. Su corta visita a esta ciudad de Delaware hizo parte de su recorrido en tren por los estados cercanos a Washington el fin de semana anterior de su llegada a la Casa Blanca.


La palabra realidad finalmente se interpone entre los estadounidenses y su Presidente. Los mismos que eligieron a Barack Obama hace un año con la ilusión de obtener un país distinto de la noche a la mañana son los mismos que hoy se sienten decepcionados y traicionados.

El ambiente que se vivió el 4 de noviembre de 2008 fue completamente distinto al que se siente hoy entre los habitantes de este país. Recuerdo que justo hace un año estaba en Filadelfia mientras los ciudadanos decidían si la presidencia sería para John McCain o Barack Obama.

13 de octubre de 2009

¿Por qué nos importa tanto el Nobel de Obama?


Justo cuando Barack Obama estaba en el centro de las críticas por su intento fallido de obtener la sede de los Juegos Olímpicos para Chicago, recibió una noticia que ni él mismo ni sus compatriotas esperaban. Mucho menos, la comunidad internacional:el Premio Nobel de la Paz.

El Nobel le ha llegado al presidente de los Estados Unidos como anillo al dedo para ratificarse como la gran figura mundial de los tiempos actuales. Sin embargo, sus detractores han enfilado nuevamente baterías, y una vez digirieron el anuncio del comité de los cinco en Oslo, Noruega, no han dejado de mostrar su desacuerdo por la decisión.

27 de septiembre de 2009

El controvertido color de la reforma a la salud


El color de piel de Barack Obama vuelve a ser protagonista en la agenda mediática estadounidense. Si bien comenzó siéndolo desde que sonó como firme candidato para suceder a George W. Bush en la presidencia, la atención que ha acaparado recientemente ha sido mayor.

En esta ocasión la palabra hito está ausente. No hace falta recordar que el presidente número 44 de los Estados Unidos ya hizo historia al ser el primer hombre de raza negra en llegar a la Casa Blanca.

Esta vez la piel de Obama le está recordando a los norteamericanos la que parece ser su gran asignatura pendiente: el racismo.

18 de septiembre de 2009

La mala educación en tres actos

Dos días antes de jurar como presidente de los Estados Unidos en Washington, Barack Obama recorrió en tren las ciudades cercanas y pronunció discursos de menos de media hora en cada una de ellas. Aquí, tras su paso por Wilmington, en el estado de Delaware, confluyeron admiradores y detractores. Estos dos hombres mostraron su desacuerdo mediante este cartel. Los locales no dudaron en descalificarlos y gritarles orgullosos el color de piel del entonces electo presidente.

I
Joe Wilson: You lie! (Mientes)
Congreso: uhhhhhh
Barack Obama: That's not true! (No es verdad)

11 de septiembre de 2009

Y tú, ¿qué hacías el 11 de septiembre?

Melora Davis recuerda muy bien qué estaba haciendo la mañana del 11 de septiembre de 2001.

Cuando el primer avión impactó la torre norte del World Trade Center en Nueva York, esta mujer entrada en los 80 estaba en la cocina de su casa, aquí en Newark, Delaware.

Mientras intentaba dejar todo en orden para salir horas más tarde a trabajar en la universidad local, ignoraba que su país era víctima de un ataque. Al igual que el resto de estadounidenses, desconocía también que detrás de los hechos estaba el todavía fugitivo Osaba Bin Laden.

Eran más de las 8:45. 

7 de septiembre de 2009

Celebran que tienen trabajo

Cada 7 de septiembre, los estadounidenses celebran el Día del Trabajo. A diferencia de Latinoamérica y Europa, que hacen lo propio cada 1 de mayo, los norteamericanos realizan una pausa en su rutina laboral el primer lunes de cada septiembre para darle paso a su Labor Day.

El ambiente de hoy es particular. Acostumbrada a sentir la velocidad que caracteriza la vida cotidiana de este país, es interesante ver como la rutina de un lunes es lenta. Bancos cerrados, calles sin mayor congestión vehicular, y colegios y universidades vacías. Justo hoy puedo abrir mi ventana y no aturdirme con el ruido propio de las sirenas policiales ni de las cornetas del transporte público.

Además de las tradicionales marchas que los sindicatos, labor unions, organizan en todo el país, la celebración de hoy tiene el miedo como componente adicional. Años anteriores -le escuché decir a una pareja de norteamericanos-, los ciudadanos hubiesen estado dichosos de descansar y no tener que ir a trabajar. Sin embargo, en épocas económicamente hostiles como las actuales es mejor tener los pies y las ganas bien puestos en el sitio laboral, y dejar las vacaciones para después.